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Patxi Suarez
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2017/01/30
2015/10/04
La Fiesta del Medio Otoño.
La Fiesta del Medio Otoño también se llama "Medio de Agosto", y la realizan el decimoquinto día del octavo mes del calendario lunar, en el que la luna brilla con su mayor intensidad. Es una de las fiestas más importante en China.
Ese día los chinos tienen la costumbre de contemplarla luna llena de la noche y comer pastel de luna. La torta lunar es redonda, representa la reunión familiar, además de la felicidad y la satisfacción completa.
Por lo general el pastel suele estar decorado con distintos caracteres chinos que significan felicidad, longevidad y armonía. Para el relleno del pastel se usan diversos ingredientes, tales como salsa de soja, nueces, yema de huevo de pato, sésamo,jamón, etc.
Sobre el pastel también hay un cuento interesante. En la antigüedad, durante la época en la que los mongoles dominaban el pueblo chino de los Han, la gente estaba descontenta y quería poner en marcha una revolución. Entonces a alguien se le ocurrió la idea de meter un papelito en los Yuebing que se les regalaba a todas las familias, indicando el lugar y la hora de la reunión, para así constituir un ejército en secreto y derrocar al gobierno mongol durante la noche de la fiesta Zhongqiu.Como la batalla salió victoriosa, esta tradición de comer Yuebingse fue transmitiendo hasta hoy en día.
http://www.aulafacil.com/cursos/l25401/idiomas/chino/chino-lecturas-ii/la-fiesta-de-medio-otono
http://www.aulafacil.com/cursos/l25401/idiomas/chino/chino-lecturas-ii/la-fiesta-de-medio-otono
2015/09/03
2015/05/21
7 hechos de China que el Tío Sam no quiere entender. Javier Telletxea Gago.
7 hechos de China que el Tío Sam no quiere entender
El auge de China como potencia mundial está teniendo y tendrá efectos sobre la cultura global que apenas hemos comenzado a vislumbrar. Y aunque es cierto que está todavía muy lejos de poder extender sus valores y su visión del mundo al resto de las naciones, lo cierto es que va a tener cada vez más que decir sobre el modo en que otras potencias proyectan -o les conviene proyectar- su imagen.
Es decir, en los próximos años, y a menos que China acabe asimilando la lectura estadounidense de lo que supone ser chino, es previsible que el gigante asiático haga algo más que desperezarse en lo relativo a su identidad y su forma de entender el mundo. Y esto es algo que preocupa cada vez más al Tío Sam, cuya agenda cultural tendría mucho que perder en caso de que el país más poblado y con mayor potencial económico le saliese rebelde.
De hecho, mientras China está pasando a vigilar y controlar cada vez más celosamente los contenidos que llegan desde Occidente, los adalides de la hegemonía cultural norteamericana han pasado a promover una visión del país asiático más compatible con las claves de su dominación cultural.
Por eso, no es de extrañar que, tanto en los debates públicos como en los académicos, se esté extendiendo una serie de tesis dirigidas a combatir aquellos rasgos de la idiosincrasia china que cuestionan o bloquean la dirección a la que apunta el ideal americano de sociedad global, a saber:
1-China no es un país religioso:
Los académicos norteamericanos han conseguido convencer a medio mundo de que la teoría de la secularización estaba equivocada, y no van a darse por vencidos ante China solo porque más del 90% de la población niegue (en todas las encuestas) tener creencias religiosas. Por eso, harán todo lo posible para convencer al mundo y a los propios chinos de que están siguiendo el plan de dios incluso aunque no lo sepan, y no dudarán en defender tesis como la de que el confucianismo es una religión o que Falungong no es una secta.
2-La fe en dios no explica la calidad moral y ética de los chinos:
Aunque en Occidente nos hemos acostumbrado a mil películas en las que el caos domina en cuanto se pierde el temor a dios, lo cierto es que en la China atea se vive con mucha más seguridad y menos presencia policial que en el país de la libertad. Y aunque es verdad que en China no gustan demasiado de los modales, los americanos reciben en China un trato bastante más hospitalario y acogedor que el que reciben los chinos llegados a Estados Unidos. Ahora bien, ello no evita que haya cantidad de estadounidenses esperando viajar a China para “salvarlos” en lo moral.
3-China no tiene un único credo destacado:
La heterodoxia es otra de las características chinas que, casualmente, parece no gustar demasiado a la élite de la cultura global, seguramente debido a que acarrea una dosis de relativismo un tanto indigesta para su gusto. Pero es que, lo intentemos como lo intentemos, no hay manera de que el popurrí de creencias de China encaje en el esquema de “una gran religión para una gran nación”, aunque ello no es óbice para que Harvard respalde a Tu Weiming y sus seguidores en la propuesta de un nuevo confucianismo religioso como cura a la “crisis moral” de China.
4-El secularismo chino y su concepto de la familia tienen mucho que ver con el éxito económico:
El compromiso hacia el bienestar material de los antecesores y los sucesores supone una fuente de motivación al esfuerzo que explica parte de las claves del mal llamado “milagro chino”, cuyas connotaciones me resultan tan dudosas como las del también popular concepto de “capitalismo confuciano”. Y es que, aquí el esfuerzo personal no se realiza en nombre de la gloria divina o la satisfacción de egos celestiales, sino en favor de la continuidad y el auge de una familia que transciende y ofrece una salida transcendental a la persona.
5-La mayoría de los chinos, incluidos los universitarios, apoya al Partido Comunista de China:
Aunque los medios made in USA gusten especialmente de rescatar los grandes errores del partido, lo cierto es que, desde los años 90, el nivel de afiliación ha aumentado de manera muy notable, y hoy en día cerca de la mitad de los estudiantes universitarios se convierten e... antes de graduarse. Por supuesto, parte de este éxito se debe a la presencia continua de la organización política en los procesos formativos, pero aun así, la democracia al estilo americano es un ideal que los chinos ven lejos y no sin cierto escepticismo.
6-China ha apostado por la meritocracia, y está dando resultados:
Mientras en Occidente hemos establecido pactos sociales basados en la distribución de los derechos, en China parece haberse acordado un pacto de carácter meritocrático, por el cual las familias permiten al Partido Comunista de China tutelar y monitorizar la educación y formación de sus hijos a cambio de garantizar que sean los más aptos quienes antes se coloquen en los puestos de responsabilidad.
Y aunque la corrupción aquí es un problema más grave que en Estados Unidos (debido en parte al nepotismo que deriva de su particular sociología), es muy posible que el previsible refuerzo de los mecanismos meritocráticos y las medidas anti-corrupción traigan más logros en materia de desarrollo económico, social y científico.
7-El gigante se ha hecho potencia a base de presionar hacia dentro, no hacia fuera:
Según los medios americanoides, China siempre está a punto de atacar a sus países vecinos, pero parece bastante claro que su jugada geoestratégica es muy diferente a la empleada por Estados Unidos, porque mientras estos últimos han protegido el derrochante estilo de vida de sus ciudadanos a base de presionar a países con recursos, China ha optado por aprovechar las oportunidades de crecimiento abiertas por la globalización a través de presionar y generar competencia en el seno de su abundante población.
Y si bien la historia cuenta para justificar los aspectos que menos nos gustan de China, como su carencia de precedentes democráticos, también debería servirnos para reconocer el papel poco agresor del país asiático a lo largo de su historia. Aunque ya lo dice el refrán, “piensa el ladrón que todos son de su condición”.
Investigador social nacido en Bera (Nafarroa). Llegué a China por primera vez en septiembre de 2011, para realizar el trabajo de campo de mi investigación doctoral. Durante los dos primeros años de estancia en Wuhan, Lanzhou y Changchun, me centré sobre todo en acercarme lo más posible a la sociedad y la cultura local, metiéndome en todo tipo de berenjenales sociológicos que se me presentaran.
2014/06/01
Tópicos y paradojas China Occidente. CHINALATI.
http://www.chinalati.com/profiles/blogs/colecci-n-de-t-picos-y-paradojas-china-occidente
Javier Telletxea Gago
Desde que marché a estudiar la sociedad y cultura de China, en más de una ocasión me han venido a la cabeza ciertas paradojas ligadas a algunos de los estereotipos más recurrentes sobre los occidentales y los chinos. Hasta ahora, nunca me había planteado ponerlas en orden, porque, al fin al cabo, se basan en tópicos muy discutibles y objetivamente falsos.
En Occidente, muy a menudo China es presentada como un país sin libertad, pero, probablemente, es la nación que con mayor éxito ha sacado a sus ciudadanos de la pobreza. A su vez, los chinos piensan en Occidente como los países de los derechos, pero cuando deciden probar suerte en ellos, se encuentran con que sólo pueden hacerlo quienes cuenten con determinada suma de dinero en el banco.
Javier Telletxea Gago
Desde que marché a estudiar la sociedad y cultura de China, en más de una ocasión me han venido a la cabeza ciertas paradojas ligadas a algunos de los estereotipos más recurrentes sobre los occidentales y los chinos. Hasta ahora, nunca me había planteado ponerlas en orden, porque, al fin al cabo, se basan en tópicos muy discutibles y objetivamente falsos.
Sin embargo, si tomamos por válido el teorema sociológico de Thomas, y resulta que es cierto eso de que “si las personas definen las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias”, no cabe duda de que nos interesa, y mucho, atender a aquello que las personas y las culturas damos por hechas unas de otras.
Aun así, mi intención aquí no es, ni mucho menos, realizar un estudio serio sobre el tema (aunque si alguien me extendiese un buen cheque se podría discutir), sino lanzar unos pequeños pensamientos para motivar una reflexión sobre el modo en que tendemos a polarizar nuestra visión sobre “los otros”.
Espero que os resulten de interés:
Los occidentales hemos pensado durante siglos que sin fe en un dios capaz de castigar y recompensar, no puede garantizarse el comportamiento ético de la ciudadanía, pero este no es un supuesto dominante en la idiosincrasia china, y aun así, el nivel de violencia de sus calles es menor que en Europa o América.
Los chinos suelen pensar en los países occidentales como lugares con más garantías legales, pero cuando emigran a ellos les defrauda comprobar la discriminación a la que están sujetos, y lo poco que la ley puede hacer por evitar dicho problema.
A los occidentales nos parece que el desarrollo económico chino irá acompañado de avances en materia de derechos, pero China ya ha convencido a muchos de nuestros países de que aspirar a lo primero implica renunciar a lo segundo.
A los chinos les encanta recordarnos que son una civilización con 5000 años de historia, aunque en la mayoría de sus ciudades y pueblos apenas queda patrimonio para demostrarlo.
En Occidente pensamos en los chinos como un pueblo asfixiado por la burocracia, sin embargo, a la hora de arrancar un pequeño negocio, o hacerse autónomos, están sujetos a un menor y más “flexible” control fiscal.
En China tienden a pensar en nuestra libertad como un producto del egoísmo, hasta que descubren que es precisamente el respeto hacia las normas de convivencia lo que la hace posible.
Muchas veces, los occidentales nos compadecemos de los chinos porque no tienen espacio para su individualidad, pero obviamos el sentido que puede otorgar formar parte de un linaje familiar con siglos de pasado a sus espaldas y un futuro que depende de sus decisiones.
Normalmente, los chinos fruncen el ceño ante la idea de nuestros centros pera la tercera edad, pero infravaloran la ventaja que supone tener sistemas que se hagan cargo de nuestra jubilación, dejando a nuestros hijos libres de la carga de tener que apoyarnos económicamente.
En ocasiones, los occidentales pensamos que, en China, la ausencia de un concepto pecaminoso de la sexualidad debe ir asociada a una mayor libertad sexual, sin embargo, la represión que ejercen las familias y centros educativos llega a niveles mucho más altos que en la mayoría de nuestros países.
Los chinos tienden a pensar en los occidentales como seres liberados sexualmente, por eso, se sorprenden mucho al descubrir la forma tan poco natural en que vivimos nuestrocuerpo, y el miedo que nos producen sus secreciones sólidas, líquidas, o gaseosas.
A los occidentales nos parece que los chinos lo reducen todo a una cuestión de dinero, pero nos olvidamos de lo generosos y hospitalarios que son cuando nos aceptan como amigos. Al mismo tiempo, los chinos piensan que la mayoría de nosotros vivimos en condiciones materiales envidiables, y por eso mismo, se asombran al comprobar nuestra afición a pagar las cuentas a medias.
A los chinos a veces les da envidia nuestro carácter extrovertido y nuestra facilidad para hacer amigos más allá de los nexos inter-familiares, pero no entienden muy bien que invirtamos nuestro esfuerzo con personas que, a la hora de la verdad, no harían todo lo posible por ayudarnos.
Los occidentales somos vistos por los chinos como idealistas y soñadores, pero luego se dan cuenta de que la mayoría llevamos vidas de lo más monótono y austero. Mientras tanto, nosotros los imaginamos a ellos muy pragmáticos, hasta que descubrimos que sus aspiraciones de prosperidad apenas entienden de límites.
En Occidente, muy a menudo China es presentada como un país sin libertad, pero, probablemente, es la nación que con mayor éxito ha sacado a sus ciudadanos de la pobreza. A su vez, los chinos piensan en Occidente como los países de los derechos, pero cuando deciden probar suerte en ellos, se encuentran con que sólo pueden hacerlo quienes cuenten con determinada suma de dinero en el banco.
2014/05/31
2013/10/26
2010/02/19
2009/10/22
Guía de la Web personal de Vicente Huici Urmeneta
Guía de la Web personal de Vicente Huici Urmeneta
Vicente Huici es el director del Seminario Confucio de la UNED de Bergara.
El próximo miércoles 28 hablará de "Tiempo, espacio e historia en el pensamiento chino tradicional"´en el marco de las jornadas sobre CHINA, organizadas por EUSKADI ASIA.
CONFUCIO, LAO TSE (LAO ZI) perviven en China...
Vicente Huici es el director del Seminario Confucio de la UNED de Bergara.
El próximo miércoles 28 hablará de "Tiempo, espacio e historia en el pensamiento chino tradicional"´en el marco de las jornadas sobre CHINA, organizadas por EUSKADI ASIA.
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